El solista tocará la Pieza concertante para oboe y orquesta del compositor alemán Julius Rietz, en el programa que la Orquesta Usach ofrecerá este miércoles 5 de junio en el Teatro Aula Magna y que también incluirá la “Heroica” de Ludwig van Beethoven.

Diego Agusto. Foto: Cristian Soto / Municipalidad de La Pintana.

Diego Agusto Zambrano (Peñaflor, 1991) es solista de oboe de la Orquesta Usach desde 2013. Ubicado entre la fila de instrumentos de viento ha tocado innumerables obras, pero no se ha quedado ahí: también integró el Quinteto de Vientos Usach, un ensamble de cámara nacido al alero de la agrupación, y ha figurado constantemente como solista en varias temporadas.

Ya ha interpretado conciertos para oboe de Ralph Vaughan Williams (1872-1958), Johann Sebastian Bach (1685-1750), Richard Strauss  (1864-1949) y Johann Quantz (1697-1773), este último junto a Jorge Pinzón, solista de la Orquesta Filarmónica de Santiago. Y en los próximos días volverá a ocupar ese puesto: este miércoles 5 de junio abordará el Konzertstück o Pieza concertante para oboe y orquesta de Julius Rietz (1812-1877), abriendo un programa que también incluye la Sinfonía Nº 3 “Heroica” de Ludwig van Beethoven (1770-1827) y será dirigido por David del Pino Klinge. Las entradas gratuitas se encuentran en Portaltickets.

En ese concierto pondrá a prueba, otra vez, un aprendizaje que se inició hace más de dos décadas. Agusto comenzó a tocar cuando tenía once años, en el Colegio Don Orione de Cerrillos, y luego se formó en la Universidad de Chile y la Universidad Mayor. A lo largo de su carrera ha tocado con numerosas orquestas y su vida actual también tiene un espacio reservado para la enseñanza: es profesor de oboe en el Conservatorio de la Universidad Mayor y la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI), además de director de la Orquesta Infantil Emilia Lascar de su natal Peñaflor.

Con ese bagaje a sus espaldas, decidió que era momento de abordar algo distinto: “Tenía muchas ganas de hacer una obra del periodo romántico, pero el oboe no tiene tanto repertorio. Justo estaba leyendo La música para Clara, el libro de Elizabeth Subercaseaux sobre Clara Schumann, encantado con su historia y su música, y pensaba que solo había obras románticas para piano y oboe. Pensando y pensando, recordé este concierto de Rietz, que conozco desde que era pequeño, lo estuve ensayando y tomé la decisión. Además, quedaba bien con la instrumentación de la Orquesta Usach”, explica.

Diego Agusto es solista de la Orquesta Usach desde 2013. Foto: Gary Go.

¿Por qué querías una obra romántica?

Porque ya había tocado conciertos barrocos, como Quantz y Bach, y había hecho Strauss y Vaughan Williams, que es del siglo XX. Quería incursionar en este periodo, del que no se toca nada porque en esa época no se escribía tanto para el instrumento. En las sinfonías de Johannes Brahms, Felix Mendelssohn o Robert Schumann hay momentos en que el oboe tiene una sonoridad hermosa, pero no se hizo mucho como concierto. Es muy diferente a lo que pasa con el Barroco, en que solo Antonio Vivaldi tiene como 16 conciertos para oboe. Yo quería abordar algo realmente distinto y que no se acostumbrara a hacer. Siempre se toca Strauss, Mozart… tengo 32 años y nunca he escuchado en vivo este concierto, así que es una apuesta a algo distinto.

Específicamente, ¿qué te atrajo de esta obra?

Que cambia permanentemente y tiene muchos contrastes. En diferentes momentos es lenta, oscura, brillante, ligera, grandiosa, sencilla… me gusta eso. También me gustan sus frases largas. No es Richard Wagner, pero es un sonido amplio. Tiene eso del Romanticismo.

¿Cómo la describes entonces?

Es una música que tiene mucho contenido e información, pero también te permite ser libre. Puedes frenar las frases, hay cambios de colores, mucho vibrato, cromatismos que generan tensión y un poco de drama, claramente. Hay muchas partes en que el oboe suena como la voz también, es como si estuvieras cantando con el instrumento.

 

Pero “cantar” con el instrumento es algo más o menos habitual, ¿o no?

Claro, uno tiene que “cantar” con el instrumento, pero me refiero al canto del lied, la música del periodo. Se asemeja a ese tipo de voz, en cuanto a su registro también.

En la primera parte es música de frases largas, muy expresiva. Después hay un intermezzo que es distinto a un segundo movimiento de un concierto, es ligero y espontáneo. Después viene un allegretto que termina muy ostentoso, con la sonoridad de las grandes orquestas de la época. También es una música parecida a la de Felix Mendelssohn. Rietz hacía transcripciones para él, revisaba su música antes de que fuera publicada, entonces hay una influencia total de Mendelssohn.

¿En qué se nota esa influencia?

En que la música es densa y dramática, pero a la vez es ligera. Mendelssohn es como un Mozart evolucionado: romántico, pero con esa frescura y ligereza en su música.

Volviendo a lo anterior, ¿qué importancia tiene para ti abordar repertorios poco habituales en las orquestas?

Siempre hay que estar en la búsqueda, tratar de innovar con cosas de calidad y que no se acostumbra a hacer en todas las orquestas. En el caso del oboe, Strauss, Mozart, Bach o Vivaldi lo han tocado varias orquestas. A eso se suma que el repertorio romántico para oboe es limitado. Si comparas con el piano, por ejemplo, tienes una explosión con tremendos pianistas, Brahms, Clara Schumann, Mendelssohn, y antes tienes todas las sonatas de Beethoven y los 25 conciertos de Mozart… es incalculable la diferencia. O sea, el repertorio oboístico es limitado y generalmente uno va a las opciones que tiene a la mano, entonces hay que buscar más. Yo tuve que dar varias vueltas para llegar a esta pieza.

Has tocado varias veces como solista con la Orquesta Usach y la última fue hace solo dos años. Te gusta asumir ese rol…

Sí, me gusta porque te lleva al máximo nivel. Siempre es distinto, hay presión y tienes que esforzarte muchísimo. Por eso también me gusta hacer música de cámara. Para tocar como solista tienes que llevar tu técnica al máximo. Implica estudiar muchísimo, para que después puedas disfrutar tocando. Es una experiencia que siempre me enriquece y me ha dado cosas positivas, así que siempre la voy a aprovechar.

Rodrigo Alarcón L. – 31/05/2024