La compositora habla en profundidad sobre la banda sonora que compuso para Los crímenes de la calle Morgue, que se estrenará este jueves 9 de abril (19:30 horas) en una función musicalizada en vivo de la V Muestra de Cine Fantástico Usach.

Roberta Lazo Valenzuela. Foto: Daniela Canales.
La literatura y el cine de horror no son temas que le llamen la atención a Roberta Lazo Valenzuela (1991). Para ella, una compositora y artista visual chilena establecida en Austria, que ha mostrado su trabajo en una docena de países y ha publicado cinco discos propios, esos parecen universos lejanos. Aun así, aceptó una invitación de la Usach para componer una banda sonora para una película del género y ahora se prepara para mostrarla por primera vez.
En la segunda fecha de la V Muestra de Cine Fantástico Usach se estrenará su banda sonora para Los crímenes de la calle Morgue (1932), un filme dirigido por Robert Florey y Bela Lugosi, basado -con amplios márgenes de libertad- en el cuento homónimo de Edgar Allan Poe.
La función se realizará este jueves 9 de abril (19:00 horas, entradas gratuitas en Portaltickets) en el Teatro Aula Magna Usach y la música será interpretada en vivo por un ensamble de voz, contrabajo, trompeta, trombón y percusión, dirigido por Cristóbal González.
Será, además, su regreso a la tradicional de la Usach, donde ya grabó su disco Paisajes interrumpidos (2024), editado por el sello discográfico Aula Records.
¿Cómo es posible que una compositora renuente al cine de terror esté a punto de estrenar una banda sonora original para Los crímenes de la calle Morgue? Ella misma lo explica en esta entrevista, donde detalla cómo fue el proceso de escribir la música.
En términos generales, ¿cómo fue el proceso para componer esta banda sonora?
Lo primero que hice fue dividir la película en escenas y partir componiendo para el clímax, que es una antigua estrategia compositiva, de todos modos. Después de verla un par de veces, vi que en ese clímax había un ritmo y como en esa época las películas eran un poco más lentas, podía desarrollar distintos motivos. Había mucha sutileza y podía trabajar los motivos un poco a la antigua, como leitmotiv. Este personaje, esta música.
¿Como pasa en la ópera?
No fue tan rígido, porque me permití una flexibilidad, pero tenía la idea de que ciertos personajes tendrían una cierta cualidad musical; particularmente, algunos motivos chiquititos. Entonces tenía que componer un clímax donde aparecen todos estos personajes y donde necesitaba crear la mayor tensión, el máximo drama. Compuse esa parte sin pensarlo mucho, trabajé la secuencia con la mayor fluidez posible, y vi que había cosas naturales para ciertos personajes. Por ejemplo, hay una damisela con una cosa media delicada, entonces su música pasó a ser así y apareció su motivo.
Lo que hice después fue analizar lo que yo misma compuse, identificar estos motivos y desarrollarlos en otras escenas. Por ejemplo, cuando se presenta al malo, aparece la misma música del clímax, donde él está en todo su esplendor. Es el mismo, pero de otra manera. Me pareció que era mejor abordarla así: partir por el clímax y después ir tejiendo y destejiendo, por así decirlo, los motivos musicales.
¿Por qué elegiste Los crímenes de la calle Morgue?
La Usach me propuso una selección e inmediatamente quise trabajar con esta película. Para ser honesta, en las otras había temas incómodos, sobre todo raciales… era mucho. En Los crímenes de la calle Morgue hay pasajes incómodos también, momentos donde no puedo creer que haya estado bien decir o hacer ciertas cosas, pero bueno… era otra época y traté de no enfocarme tanto en eso.
Recuerdo que los momentos incómodos de esta película tenían que ver particularmente con la damisela y con las mujeres. Ese era un elemento recurrente en casi todas las películas, pero acá era absurdo su nivel de ingenuidad. Ya no era ingenuidad, era estupidez. A mí me molestó mucho eso y con la música traté de burlarme un poco de mi propia seriedad.
¿Crees que se refleja eso en la música?
Lo intenté, es como… es algo lindo. Quise tener esa emoción, la cosa idílica, súper ingenua, virgen y frágil de la mujer. Una imagen que es muy de Disney. Hice un guiño a eso, pero el cantante que tengo es un bajo o barítono, entonces se le da una vuelta. Es como una canción que cantaría Blancanieves, pero interpretada por un bajo.

Roberta Lazo Valenzuela en el Teatro Aula Magna Usach. Foto: Gary Go.
¿Se asemeja esta experiencia a un trabajo que hayas hecho antes?
Trabajé con teatro, pero no sé si se puede comparar. Cuando escribí esta música me acordé de esa experiencia por las conversaciones que tenía entonces con los actores, que me hicieron pensar en la música no desde el rol de compositora, sino desde la audiencia y la visión de otros artistas. Esto fue distinto, pero aparecieron aprendizajes de esa época.
En algunos momentos sí se pareció a algunos proyectos personales, una obra específicamente, donde escribí una especie de historia, había un narrador y todo el tiempo jugaba con la musicalización de distintos momentos. Tuvo cosas en común porque había una narrativa.
¿Compusiste de una manera distinta a la habitual entonces?
Como el 70 por ciento de la música la compuse de una manera diferente. Lo que hice fue poner la película y grabar mi voz, imitando lo que imaginaba en los instrumentos o en el cantante. Las partes melódicas las grabé con mi voz y así fui componiendo gran parte de los motivos, por lo menos. Después hice un trabajo de transcribir, entonces todo fue bien estratégico. Ahora he estado evaluando qué pasa con esas grabaciones que quedaron ahí…
Son como demos…
De hecho, sí. Ahora me produce curiosidad saber cómo van a sonar con otra voz y con los instrumentos, porque lo que hice sonaba bastante raro… casi humorístico.
Escribiste para contrabajo, trompeta, trombón y percusión. ¿Cómo elegiste esos instrumentos?
Quería tener instrumentos bajos y crear una masa más bien opaca. Coincide también con que últimamente he escrito mucho para instrumentos agudos, estaba un poco cansada y quería irme al registro bajo. Además, sentí que la película pedía un sonido pastoso, pero sobre todo quería algo opaco.
Es llamativo que también hayas incluido un cantante, porque habitualmente la música para cine es instrumental…
La explicación es simple: hace años que estoy obsesionada con la voz y componiendo mucho así, para mí y para otra gente. Lo que me gusta de la voz es que tiene cosas similares a los instrumentos que elegí, el trombón y el contrabajo, particularmente. La posibilidad de hacer glissandos, muchos efectos que tienen que ver con el color del sonido, efectos interesantes.
Entiendo que la mayoría de la gente vincula voz y texto, pero a mí no me pasa eso. De hecho, cuando compongo, a veces el texto es lo último que aparece. En este caso fue así: al final aparecieron partes que eran más parecidas a una canción, entonces los puse ahí. Tomé frases icónicas dentro del diálogo de la película y puse textos a la música, pero solo en un par de momentos. En la mayor parte de la película uso la voz como un instrumento.
¿La voz aparece entonces continuamente?
Todos los instrumentos tienen un solo, pero eso es algo que aprendí de un amigo: a todos hay que darles su momento para brillar (risas). Todos tienen un momento de protagonismo. Más allá de los intérpretes, eso es un alivio para la audiencia también, porque tienes mayor variedad.
Ya ha pasado un tiempo desde que escribiste esta música. ¿Qué has podido reflexionar sobre este ejercicio? ¿Qué es lo principal que te ha dejado?
A mí me encantó. Yo siempre quise componer para películas y lo he intentado un par de veces, pero por diferentes razones no había funcionado. También me di cuenta de que este proyecto fue particularmente cómodo porque nadie estaba diciéndome lo que debía hacer. Podía hacer una cancioncita, después hacer un acorde que es completamente un cluster, puro semitono, y luego hacer efectos sonoros que son 100% de la música contemporánea y no tenía que dar una explicación. No sé si se va a repetir algo así
Disfrutaste la libertad para componer.
Desde la instrumentación en adelante. Yo he tenido el privilegio de ser independiente como compositora, por mucho tiempo, entonces tiendo a ponerme a la defensiva cuando me dicen mucho sobre lo que tengo que hacer. Disfruté mucho trabajar con esta libertad.

Rodrigo Alarcón López – 08/04/2026