La compositora adelanta detalles sobre la banda sonora original que escribió para Dr. Jekyll & Mr. Hyde, que se estrenará en la V Muestra de Cine Fantástico Usach. La función se realizará este miércoles 15 de abril (19:00 horas) en el Teatro Aula Magna y las entradas son gratuitas.

Tamara Miller. Foto: Sophia Hegewald.

Colonia, la ciudad alemana ubicada a orillas del Rin, que a mediados del siglo XX albergó el primer estudio de música electrónica del mundo y hasta hoy es dominada por su famosa catedral gótica, es el lugar donde Tamara Miller (Santiago, 1992) ha vivido durante los últimos años. Hasta ahí llegó para estudiar composición electrónica en la Universidad de Música y Danza, luego de iniciar su formación en la Universidad de Chile y seguir estudios de posgrado en Dresden. Desde ahí también ha proyectado su trabajo creativo.

Su música, que abarca desde obras orquestales a instalaciones y experimentación con el ruido, ha sido interpretada por orquestas chilenas, como la Sinfónica Nacional, y por agrupaciones como el Ensemble Garage, Musikfabrik y la Sinfonietta Dresden. Recuerdo de ahora, una de sus partituras, recibió el Premio Ossca de la Orquesta Sinfónica de Salerno Claudio Abbado (Italia) y el premio Compositores en Región – Fantasie Musik, de la Elbland Philharmonie Sachsen. Además, es la actual compositora residente de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción.

Desde Colonia, además, Tamara Miller trabajó en su próximo estreno: una banda sonora original para Dr. Jekyll & Mr. Hyde (1931), película de Rouben Mamoulian que será exhibida en el marco de la V Muestra de Cine Fantástico Usach. La función se realizará este miércoles 15 de abril (19:30 horas, entradas gratis en Portaltickets) en el Teatro Aula Magna y la música será interpretada en vivo por un cuarteto de violín, contrabajo, piano y trombón, dirigido por Cristóbal González.

En esta entrevista, la compositora explica en profundidad cómo fue trabajar en su primera banda sonora para cine, particularmente con una película que le desagradó desde el comienzo.

Tamara Miller. Foto: Sophia Hegewald.

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“Primero, la Usach me propuso una selección de películas para este ciclo y yo podía elegir una. Las vi todas y no me gustaban, pero en parte fue por ignorancia sobre el contexto histórico en el que fueron creadas. Yo esperaba películas de terror, pero en general son películas de ciencia ficción y no producen terror, sino un cierto malestar que viene por distintas razones”.

“Por ejemplo, en Dr. Jekyll & Mr. Hyde hay mucha violencia de género. Yo pensaba: ¿por qué hay personajes femeninos en esta película, cuando en el libro original no existen? Para mí, en esta película es muy fuerte el tema de la violencia de género. Me desagradaba y gatilló en mí muchos sentimientos desagradables, por experiencias propias”.

Sin embargo, aceptaste el encargo de escribir música para la película…

Me enfrenté a la película y fue una especie de trabajo sicológico, porque tuve que verla muchas, muchas veces. Luego, ya me senté con una sesión en Ableton para maquetear y también tuve conversaciones con Roberta Lazo y Mario Oyanadel, que también fueron invitados a participar de este ciclo. Conversamos un poco sobre cómo aproximarnos a la música para películas. Entonces el primer paso fue estructurar qué pasaba en cada escena, cuáles iban a estar musicalizadas y si iba a mantener la música original, así partió la cosa.

Hay escenas en las que la música se repite, principalmente la electrónica, o con ciertas variaciones en un instrumento, por ejemplo. No son leitmotiv, pero hay músicas que se repiten dependiendo de los personajes y escenas. Cuando ya estaba todo estructurado, me puse a componer con más detalle el borrador y a construir la pirámide paso a paso.

¿Habías hecho un ejercicio similar en alguna obra previa?

Cuando estaba estudiando el pregrado musicalicé un corto, pero no era para nada parecido porque duraba tres minutos y era mucho más abstracto. He trabajado con video también, pero en general han sido composiciones más abstractas. En esta película hay mucha acción y es importante seguirla. Además, es rica en música, el director pensó mucho en eso. O sea, los personajes literalmente hacen música. El protagonista toca el órgano dos veces. Hay una escena donde entran a un bar y hay gente bailando. Hay otra protagonista que canta. Yo decidí tomar esos elementos para hacer mi propia música. Por ejemplo, en esa escena del bar, el tempo de la música debe coincidir con la gente que baila. Hay otra escena en donde un personaje toca piano, toca un (Robert) Schumann, y eso lo mantuve. Pero creo que no había hecho algo así antes.

¿Cómo elegiste los instrumentos para los que escribiste?

Quería tener algo percusivo pero que no fuera intrínsecamente percusión, entonces pensé en las cuerdas y el piano. Además, quería el piano porque hay harto teclado en la película y el piano preparado me servía para ciertos efectos y para un diseño sonoro, más que música. El trombón lo elegí porque quería un instrumento de viento, pero no de madera sino un poco más… más grueso. Ocupo su registro bajo y también el registro mega agudo. Eso es difícil para la intérprete, pero si hubiese elegido una trompeta, por ejemplo, tendría un registro más limitado. Y bueno, las cuerdas tienen una versatilidad que me sería útil.

 

También vas a participar del ensamble con la electrónica, ¿no?

Hay electrónica fija y electrónica en vivo, que son efectos sincronizados con la película. Lo que haré solo será monitorear que las cosas sucedan bien.

¿Pero es algo que haces habitualmente con tus composiciones? ¿No te acomoda la idea de entregar una partitura para que otros la interpreten?

No, no me gusta. De hecho, creo que es la parte más entretenida, porque la música no es la partitura. Uno escribe la partitura e intenta comunicar de la forma más precisa posible cómo tienen que ser las ideas, pero -sobre todo en esta época- una primera versión de la partitura no es la versión última y perfecta de las cosas. Primero, uno comete muchos errores. Creo que es imposible componer algo y que la primera versión sea perfecta, entonces me gusta tener la oportunidad de trabajar con los músicos que tocan, ver si tienen preguntas o dudas. Quizás yo tengo dudas y puedo aprender también mientras están interpretando, podemos corregir cosas juntos y quizás tienen sugerencias. O sea, se puede enriquecer la música. Trabajar con los intérpretes me divierte mucho, es lo que más disfruto y me permite seguir aprendiendo como compositora. Y es una oportunidad para construir la música juntos. No es que yo les doy algo absoluto y lo tienen que hacer como esclavos. Si tengo esa oportunidad, me gusta usarla.

¿Cómo fue trabajar con una película que inicialmente te incomodaba? ¿Enfrentaste antes una situación similar?

Que fuera una película que no me agrada, específicamente, es la primera vez. Pero viéndola tantas veces y conociendo un poco sobre su contexto, aprendí a apreciarla también. Es una película que tiene violencia y es terrible en varios aspectos, aun cuando no tiene el grado de violencia y lo grotesco que se ha normalizado hasta hoy, sobre todo en el cine. Por otro lado, hay mucha violencia hacia las mujeres, pero no es una película que te diga que está bien violentar a las mujeres. Al final aprendí a apreciarla por lo que es, más allá de si me gusta estéticamente o como una película que le recomendaría a alguien.

¿Se expresa esa relación en la música que escribiste?

Mientras hacía la película, odiaba mucho una cierta simpleza en el personaje de Jekyll y Hyde, cómo se relacionaba con las mujeres, lo que también me provocaba algo de asco. Me daba rabia, entonces hay una mezcla entre lo que interpreto, me burlo un poco del personaje, pero también le puse cierta gravedad. Por ejemplo, hay una parte que es como un vals romántico, pero yo espero que salga un poco más tonto, por así decirlo, y el final es un poco raro también. Hay escenas dramáticas, donde el tipo dice cosas como “oh, es que yo te amo tanto”, con esa cursilería, y yo lo exageré. Busqué un balance entre sentimientos auténticos y reales y cosas un poco más exageradas y absurdas. Supongo que es mi interpretación, sí.

 

Rodrigo Alarcón L. – 10/04/2026