El próximo 7 de agosto, los 39 músicos dirigidos por el maestro David del Pino se enfrentarán al “Concierto n°3 para violín”, estrenado en 1775 cuando el austríaco sólo tenía 19 años. Se suman otras dos piezas de autores del siglo XX: “Concierto de cámara” del chileno Gustavo Becerra-Schmidt que abre la presentación y “Appalachian spring” del estadounidense Aaron Copland, obra principal del concierto.

La familia de Mozart: con su hermana Nannerl al piano y su padre violinista.

En 1775 Wolfgang Amadeus Mozart había dejado la impronta de niño genio para ser un asalariado músico. Contratado por la corte de Salzburgo, el austríaco pondría a prueba experiencia extraída de pasar una década en gira musical con Leopold, su padre violinista, y Nannerl, su hermana cantante, por ciudades como París, Londres, Munich, Viena y Praga. Ese año se, Mozart se embarcó con entusiasmo en crear cinco conciertos para violín (los únicos de su trayectoria), siendo el más popular el tercero de ellos, donde el músico demostró su sofisticación musical tras haber “visto el mundo”. Tenía sólo 19 años.

“Concierto n° 3 K.216 para violín”, será una de las piezas que la Orquesta Clásica Usach, interpretará el 7 de agosto a las 19.30 horas en el Teatro Aula Magna, bajo la dirección del maestro David del Pino Klinge. El solista invitado será el violinista Gustavo Vergara, formado en la U.de Chile y en Alemania al alero de los profesores Markus Däunert y Ariadne Daskalakis. En Chile ha recibido importantes reconocimientos como el Premio Víctor Tevah en dos ocasiones y el Premio del Círculo de Críticos de Artes de Chile en 2010.

“Tener en las manos una obra como esta es siempre un desafío y una gran responsabilidad; es un lenguaje muy transparente que no da tregua a dudas ni errores”, comenta el violinista radicado en Alemania, quien se presentó en Chile por última vez en 2016. “Los conciertos para violín de Mozart tienen un carácter lúdico, brillante de los movimientos vivos, en el canto dulce, expresivo de los movimientos lentos”, agrega el intérprete quien entre 2011 y 2013 fue el principal concertino de la Orquesta del Festival de Schleswig Holstein en Alemania.

El solista invitado es el violinista chileno Gustavo Vergara, quien vive en Alemania.

Becerra Schmidt: un rescate chileno

Una de las vocaciones de la Orquesta Clásica Usach es el rescate de compositores locales. Esta vez lo hace con una pieza de Gustavo Becerra Schmidt (1925-2010), uno de los compositores clave en la renovación de la composición moderna chilena con raíz latinoamericana. Nacido en Temuco en 1925, Becerra fue académico de la U. de Chile donde ayudó a formar a notables músicos como Luis Advis, Sergio Ortega, Fernando García y Cirilo Vila. Entre sus obras destacan las cantatas “La Araucana” y “Lord Cochrane de Chile”, el “Oratorio de Macchu Picchu” sobre textos de Neruda. En 1971 se transformó en el autor más joven en ganar el Premio Nacional de Música y ese mismo año fue nombrado agregado cultural en la Embajada de Alemania Occidental. Sin embargo, tras el golpe de Estado, Becerra fue exonerado de la U. de Chile y se radicó en Alemania, donde murió en 2010.

De su época de pre exilio es el “Concierto de Cámara” (1970) que abre el concierto de la Orquesta Clásica Usach. “Becerra Schmidt es parte de los seis o siete autores que son la columna vertebral de la composición chilena junto a Domingo Santa Cruz, Pedro Humberto Allende, Carlos Isamitt y Alfonso Letelier”, dice David del Pino. “Está muy influenciado por las corrientes europeas, como el posnacionalismo, posimpresionismo y dodecafonismo. La obra que vamos a interpretar en particular es muy visceral, con una atonalidad permanente y por qué no decirlo con cierta amargura que contrasta con la luminosidad y el optimismo de la obra de Mozart que le sigue”, afirma.

El maestro David del Pino Klinge dirige en esta ocasión a la Orquesta Clásica Usach. Foto: GaryGo

Copland: huele a espíritu americano

Conocido como “el decano de los compositores estadounidenses”, Aaron Copland (1900-1990) es el autor de la pieza central de este concierto: “Appalachian Spring” (1944). Tras haberse formado en París, donde llamó la atención por escoger una maestra mujer, la francesa Nadia Boulanger, Copland regresó a EEUU dispuesto a romper con lo aprendido para capturar un sello propio. En los años 30 y con la Gran Depresión como contexto social, decidió que lo que había que hacer era dar con un estilo musical más accesible y que pudiese servir tanto para fines artísticos como utilitarios. Desde entonces sus obras destacaron por sus armonías abiertas y un sonido especial caracterizado por evocar el paisaje americano y su espíritu pionero.

De la misma forma que Stravinsky ligó danza con música clásica en Rusia, Copland dio espacio a que coreógrafos repletaran sus partituras con movimientos, ayudando a “americanizar” la danza clásica. Encargada por la coreógrafa Martha Graham, el ballet “Appalachian Spring” (1944), es una de las piezas más reconocidas de Copland. “La estrenamos hace diez años con la Orquesta Clásica Usach, cuando yo era el titular y desde entonces no ha vuelto ha ser interpretada. Será interesante ver cómo la experiencia acumulada en estos años va a enriquecer esta pieza que es sumamente exigente y tiene pasajes muy virtuosos”, afirma David del Pino.

El ballet narra la celebración de primavera de unos pioneros estadounidenses del siglo XIX tras construir una granja en Pennsylvania. “Una parábola sobre la conquista de nuevas tierras”, anotó el diario LA Times y con la que Copland consagró su trabajo de esos años ganando el Premio Pulitzer de la Música.

“La obra se puede ver desde tres puntos de vista”, dice del Pino. “Primero es un poema coreográfico, danzas sensuales y del espíritu; es también un poema sinfónico que describe la naturaleza de las montañas apalaches ubicadas en la costa Oeste de EEUU, pero también en ella – y yo creo que es la esencia de esta pieza- Copland resume el paso de una vida en un día, desde el nacimiento, con el amanecer, pasando por sorpresas felices y dolorosas, juegos y bromas, hasta la muerte en la que el personaje se despide feliz cuando cae la noche, conforme de lo que ha vivido”, resume el director.

* Esta obra también será interpretada a colegios y público general el martes 6 de agosto a las 16:15 horas en el “Concierto Educativo” de la temporada de Orquesta Usach, en el Teatro Aula Magna.

Texto: Denisse Espinoza.

Afiche del concierto del miércoles 7 de agosto.

Becerra Schmidt + Mozart + Copland
7 de agosto, 19:30 horas
Orquesta Clásica Usach
Solista: Gustavo Vergara, violín
Dirección: David del Pino Klinge
Teatro Aula Magna
Av. Ecuador 3659, metro Universidad de Santiago
Entrada liberada

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