La titular de la Orquesta de Cámara del Municipal y única mujer en ocupar ese puesto en el país, dirigirá el próximo 16 de octubre a la Orquesta Clásica Usach en el Teatro Aula Magna, con un repertorio variado de obras de Mozart, Joaquín Rodrigo, Igor Stravinsky y el estreno de una pieza del compositor chileno Javier Contreras. Violinista de formación, Urrutia comenzó en 2011 a dirigir formalmente y la Orquesta Usach fue una de sus primeras incursiones. “Me encanta que sus músicos sean tan receptivos”.

Violinista de formación, Alejandra Urrutia comenzó a dirigir en 2011, una de sus primeras orquestas fue la de la U. de Santiago.

Alejandra Urrutia (Concepción, 1975) no se queda quieta en el podio y tampoco deja que los músicos lo hagan. Se pasea por el escenario mientras repasa la partitura que se comienza a ejecutar; le pide a los intérpretes que cambien del lugar donde acostumbran tocar o que se guíen por las melodías de otros instrumentos más que los propios. “En esta parte vamos todos a seguir a los bronces”, anuncia. Para ella la dirección es un acto colaborativo, donde tanto los músicos como el director están en constante aprendizaje. “Obviamente uno como director está en una posición de jerarquía, pero el estilo autoritario no es lo mío, no es cómo me formé. Estudié en EEUU y allí el profesor no te decía todo el tiempo lo que tenías que hacer, te dejaba solo y a veces te equivocabas, te perdías y era parte del proceso. Me gusta que con los músicos juguemos, busquemos, para mi la autoridad viene del trabajo musical”, afirma Urrutia.

La violinista y titular de la Orquesta de Cámara del Municipal, estará a cargo del concierto que el 16 de octubre a las 19:30 horas ofrecerá la Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago en el Teatro Aula Magna. El repertorio está compuesto por la Obertura de la ópera “Cossi fan tutte” (1790) de Mozart, el “Concierto de Aranjuez” (1939) para guitarra y orquesta del español Joaquín Rodrigo además del estreno de “Tres pasos al sur” Fantasía Concertante para guitarra y orquesta, obra del compositor local Javier Contreras – ambas obras serán interpretadas por el solista invitado José Antonio Escobar, en guitarra; para finalizar con “Danzas concertantes” (1942) de Igor Stravinsky. “Me encanta Stravinsky y esta es una obra maravillosa. El escribía mucho para ballet, así que con esta obra puedes imaginar que cada instrumento es un personaje”, comenta la directora

La misión de la música
La relación de Urrutia con los intérpretes de la Orquesta Usach se remonta al 2011, cuando ella daba sus primeros pasos en la dirección orquestal, luego de que una trombosis la hiciera cambiar su ritmo y estilo de vida. “La trombosis fue en mayo de ese año y tuve la suerte de que se detectó a tiempo. Yo tenía a cargo la Orquesta de Curanilahue y ensayaba en la U. de Talca y además enseñaba violín en la U. Católica en Santiago, entonces fue cómo que la vida me dijo ¡Para! Tuve entonces la certeza de que lo que debía hacer era concentrarme en la dirección, que era lo que yo más quería”, recuerda. A los meses recibió la invitación de la Orquesta Clásica Usach y aceptó encantada.

¿Cómo ha sido la evolución de tu relación con la Orquesta Clásica Usach?
Desde el 2011 no sé si he venido todos los años, pero ha sido seguido. Lo que me encanta de la orquesta es que son músicos super receptivos, están siempre curiosos sobre lo que uno les va a decir y tienen las herramientas para hacer lo que uno les propone. La orquesta ha progresado mucho en el tiempo, la fila de maderas por ejemplo es excepcional. Es muy bonito cuando tú llegas y puedes llevar a cabo lo que quieres. Me gusta hacer que salgan de la zona de confort, que escuchen de una forma distinta, sentarlos frente a otros instrumentos que no suelen percibir.

Alejandra Urrutia llegó a dirigir la Orquesta Cámara del Municipal en junio de 2018.

¿Qué es lo que te da la dirección orquestal que no encontraste sólo en el violín?
Primero quiero aclarar que no he dejado de tocar violín, lo hago menos. Sin embargo, lo que me encanta del trabajo con orquesta es el tener la visión de la totalidad. Trabajar una obra con todo lo que significa esa obra. Como violinista el trabajo es arduo porque hay que estudiar muchas horas y cuando te enfocas, lo haces en una sola voz. Como directora, en cambio, tienes todas las voces a tu disposición para hacer que la obra emerja o reviva.

En un mundo dominado por los hombres como el de la música clásica, la impecable trayectoria de Alejandra Urrutia se ha hecho notar. En 2015 se transformó en la primera mujer en dirigir la Orquesta de Cámara de Chile al mismo tiempo que era titular también de la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe, Argentina. Durante el 2017 fue directora asistente del maestro Iván Fischer, director principal de la Konzerthausorchester en Berlín y de la Budapest Festival Orchestra, con quien ha seguido trabajando este año.

¿Cómo ha sido destacar en la dirección, pero además hacerlo como “mujer directora”?
Siempre digo qué ganas de no haber sido la primera, pero en el sentido de que este debería ser un camino natural para las directoras mujeres. En muchas partes del mundo hay muchas directoras mujeres que están ganando puestos importantes en Europa, EEUU. Simplemente estoy agradecida, coincidió en que la primera fui yo, pero honestamente no lo hago consciente la mayoría del tiempo.

Los músicos de la Orquesta Clásica Usach en el Teatro Aula Magna.

¿No has sentido entonces una responsabilidad de abrir camino a otras mujeres en la música?
La verdad es que más que con las mujeres, siento una responsabilidad de ayudar a las nuevas generaciones de músicos, sin importar que sea mujer u hombre. Siento que mi misión es crear instancias para quien quiera que lo necesite y eso es lo que hago. Tengo dos proyectos maravillosos que nacieron este año; el primero es el Concierto por la Hermandad que se hizo en enero en la Estación Mapocho donde un coro de 200 personas, de todas las nacionalidades y muchas cantando por primera vez, interpretaron en alemán la Novena de Beethoven. La idea era crear una instancia para juntarnos y hacer música, sin interesar de dónde vengas porque somos todos iguales, somos todos hermanos y así resultó. Fue una experiencia que cada vez que me acuerdo me conmueve. Y la segunda iniciativa es el Festival Internacional de Música de Portillo, donde les damos la oportunidad a jóvenes músicos de estudiar con grandes maestros. Este año ya se cerraron las postulaciones, son 52 músicos de Chile, Colombia, México, Argentina, Venezuela y Uruguay que van a estar aprendiendo con profesores de gran nivel. Entonces para mí, mi misión más que el tema del género es el dar la mejor formación profesional posible.

El Concierto de la Hermandad se repetirá este año, en la misma fecha, el 7 de enero en la Estación Mapocho y la obra será la Segunda Sinfonía de Gustav Mahler. En tanto, días después de tocar con la Orquesta Clásica Usach, Urrutia hará presentaciones en el sur, con la Orquesta de Cámara del Municipal, entre el 22 y 28 de octubre estará tocando en Chillán y Chiloé.

¿Cuál es el principal mensaje que quieres transmitir a los músicos jóvenes?
Desde que yo estudiaba violín hasta ahora, la formación ha crecido mucho, es un mundo totalmente distinto. Muchas orquestas y festivales no existían, habían muchas menos oportunidades. Pero creo que con eso, los músicos debemos entender que hay ciertos deberes que uno tiene que cumplir. Debemos darnos cuenta del rol que uno tiene en la sociedad, ser consciente de que uno puede ser un ejemplo para otros, que hay otros que te están mirando todo el tiempo. Es importante servir a la comunidad con lo que uno sabe, que todo esto no es para uno solo, hay que saber pensar en grande.

Texto: Denisse Espinoza

Concierto Orquesta Clásica Usach
Miércoles 16 de Octubre 19:30 horas
W.A Mozart + Joaquín Rodrigo + Javier Contreras + Igor Stravinsky
Dirección: Alejandra Urrutia
Solista: José Antonio Escobar, guitarra
Teatro Aula Magna Usach
Av. Ecuador 3659, metro U. de Santiago
Entrada liberada
Link del evento en Facebook

Martes 15 de Octubre
Concierto Educativo, 15:50 hrs
Igor Stravinsky + Joaquín Rodrigo